DEMASIADA FRAGILIDAD

Espejismos de azabache que titubean en la realidad. El silencio otorga cruelmente su dictamen sin piedad. Ya ni siquiera queda un llanto interior solo el hueco del vacio… solo un puñado de recuerdos que esntristecen mi corazón mientras se me estremece el alma. La felicidad quizás fue un privilegio que no me podía permitir.

IMMA

 

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